
Adán y Eva
Dios castigó a la humanidad por un acto cometido en el origen. Adán mordió la manzana que le ofreció su compañera Eva.
¿Qué padres no levantan el castigo del hijo (que al fin y al cabo es un niño) o no se apiadan en un acto de amor filial? En todo caso, todos fuimos niño o tuvimos hambre o no nos comprendieron.
¿No estaría famélico Adán y en un acto de solidaridad Eva le ofreció un poco de alimento? ¿No es un acto acaso de amor y humanidad? La cuestión no es la manzana ¿Qué otra cosa o atrocidad pudieron cometer Adán y Eva para que el Padre nos condenara por los siglos de los siglos? Si un antepasado de mi misma sangre fue psicópata o asesino ¿he de seguir encarcelado en la misma prisión, padeciendo los efectos de la pudredumbre de una mazmorra húmeda y fría?
No me resigno, no me conformo. Iré al mercado, compraré toneladas de manzanas y las repartiré por todo el mundo a los pobres, a los niños de la guerra, a los enfermos de soledad y desamor, a los hambrientos, incluso a los que no padecen el hambre y también a los políticos. Estoy seguro que Dios lo comprenderá.