lunes, 2 de febrero de 2009

Musine (6)




Watermark de Enya

Siempre me siento mujer cuando oigo esta delicia invernal. Soy hombre, lo sé, pero escucho esta melodía con el corazón de una mujer, con el alma de una mujer mirando solitaria el mundo a través de una ventana.Y me siento también físicamente como una mujer: mis pezones inflamados, el pelo largo, mis hormonas a flor de piel y la mirada distinta a la de los hombres. Siempre que oigo esta pieza musical me siento completamente mujer y la vida es un gran ventanal al invierno. Las gotas caen tristes, monótonas sobre la cristalera y escriben letras de agua sin formar palabra alguna como buscando combinaciones para decir un nombre: mi nombre en femenino. También la música tiene género y esta canción tiene género y sexo femeninos.
Después me veo en el coche conduciendo por un paisaje nevado, sola. El limpiaparabrisa deslía hacía ambos lados de la pantalla del coche una lluvia lenta y helada que parece salir de los altavoces del radiocassette. En la radio sigue sonando Enya y yo sigo conduciendo por carreteras secundarias. No sé a dónde voy, el coche y la música me llevan. Sé que voy hacia un lugar pero no lo sé aún. Viajo sola pero al final alguien o algo me espera. No sé si un castillo con una chimenea crepitante o el confín del mar o el reverso de la luna o mi propio encuentro conmigo misma, con mi esencia de mujer que procrea y fecunda, un poco transitoria como una cenicienta al ocaso. Pero es lo que tiene soñar tras el ventanal; y la lluvia y la música golpeando tus ensoñaciones.