martes, 31 de marzo de 2009

Musine


Noelia de Nino Bravo

Todos tenemos conversaciones a solas con nuestra alma alguna vez, más antes que después, más de noche que de día, más junto al mar que en la oficina. Y la canción comienza hablando para caer inmediatamente en la melodía con una transición parecida a la subida y bajada repentina de una cometa por un golpe de viento. Y de pronto me encuentro en una arena de playa en mi viaje de curso universitario del paso del ecuador. Camino solo y en el fragor inquieto del mar veo una figura de mujer con un vestido largo blanco, vaporoso como de espuma oceánica. Se mueve como las olas que se acercan y se alejan a la vez. La sigo, la persigo pero nunca llego a ella. En la distancia más cercana puedo sentir que es la mujer real que me mira en mis paseos, en el pasillo de mi casa o comprando el pan juntos. En la distancia más lejana es la mujer que se me aperece en sueños y nunca alcanzaré a coger su mano, ni ver su rostro, ni oír una palabra suya.


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