
La cita
21 de Abril. Hace un año concertamos la cita para el día de hoy, esta misma tarde. En aquella cafetería. Justo un año. La primavera aquella era por entonces invernal, no en los árboles sino en el racimo de uvas amargas ( ¿ácidas?) de nuestros besos de labios fragmentados. Las nubes bajas eran cirro-cúmulos creciendo en nuestra desdicha, en nuestras manos abocadas a alejarse como se aleja una tabla en el mar. Los relojes rotos en todas las fachadas y rincones de un tiempo detenido en la augurada fecha: ¿tiene el amor fecha de caducidad?
Y mientras, envejecen los astros, envejece el recuerdo, nuestra memoria, la historia que no supimos procrear con una niña que llevara tu nombre. Todo se olvida porque estamos hechos del polvo humano que soñó un dios loco de atar (nunca del polvo interestelar).
¿Se nos olvidarán nuestros nombres, nuestros gestos, el silencio, la feliz desdicha de las tormentas de los días ciertos, claros, apacibles?
Hace un año Te vi. Hoy en la cita del café, crecerán tal vez los reproches, la soberbia y la sombra perenne de la muerte. ¿Nos volveremos ciegos de olvido? Hoy en el rincón de nuestra cita sólo estuvieron nuestras las palabras que no supimos decir.
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