domingo, 24 de mayo de 2009

Te escribo un poema


Nacerá agua de nuestros besos

Tus palabras no nacerán en otoño
debajo de un árbol desnudo, no nacerán
en los primeros remolinos que vieron
nuestros ojos de niño,
no en la hora en que nuestra carne
en lo recóndito
de tu cuarto, beso adentro, atrincherado, febril, cobarde
se repliega en los pliegues de tu carmín.

No será en otoño, en el temprano invierno,
bajo la tenue luz de un farol
cuando tus labios mojados
por la candorosa
lluvia
rocen un instante los míos.

No vendrá en el otoño pardo,
cuando tus dedos acorten la luz de la tarde
para incendiar
pronto
nuestras bocas hechas ansias de lluvia y noche.
No ocurrirá en el otoño escondidos tú y yo,
mirando caer agua igual que caen las estrellas
fugaces
en la boca negra del universo.

No, no será en otoño,
ni en las últimas tormentas del estío,
ni siquiera envueltos en el rocío invernal,
tampoco en los arroyos sonoros.

Será, eso si, allá donde el agua sea verticalidad
u horizontalidad, pero agua.

Entonces allí y siempre
en soledad,
junto al silencio,
nos amaremos mojados.
Javier Duarte

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