
En la barandilla del mar
¿Soñabas con Malher? serena ¿ conseguiste recorrer con la mirada tu camino por la sábana triste de la playa? aliviada, ¿todo cuanto veías era un espejo esmeralda en tus manos pequeñas de cristal? acaso ofuscada ¿ el fragor de las olas se mofaban y traían hasta tí dolorosos antiguos secretos? ¿Dónde están los límites entre el horizonte y las largas horas muertas de espera para poder pronunciar los nombres definitivos? Tal vez ¿esto te preguntabas? Asomarse así como lo hacías ¿era, en realidad, un acto de olvido, de dimisión, quizás una forma de suicidio? Allí estaba yo mirándote a la distancia tan cercana como imposible. Allí me quedé viendo ponerse el sol en tu silencio turbador y en tu abrazo transparente con la esperanza de que todo ello no fuera más que un bautismo.
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