Las cosas pueden que sucedan
Cuando yo era pequeño no sabía qué significa abonad. Tampoco nitrato. Jamás pude ni imaginar que Chile se refería a un país al que de mayor viajaría. Sin embargo, yo me detenía ante el caballero oscuro con sombrero y siempre me contaba cosas. Aún recuerdo cerrar los ojos por las noches y ver tras mis párpados el cielo amarillo de las baldosas superiores y aún hoy sé que se trata de un mensaje cifrado, una profecía por venir.
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