
Cuerpo presente
Como la flor cortada que en un cuenco de barro
se resiste a doblar bajo su peso,
sabrás sobrevivirme algunas horas.
Expuesto a la difícil
tarea de mirar lo que es un hombre,
serás, solo, otra cosa:
callada acusación en la espalda del tiempo,
silecioso clamor que el clamor de la vida
en el silencio apaga.
Serás solo, sin mí,
memoria mía que olvidé de golpe,
desdibujado cuerpo para el daño
sólo ya de los otros.
En tu equívoco sueño faltarán mis sueños,
y ensuciarás los sueños un instante
de quien a ti se acerque a despedirme.
Nada serás sino molesta sombra
que golpea en la luz de un sol ajeno.
Qué asombroso es pensar que durarás
un poco más que yo, contorno amado
de doliente tiniebla en que seguir muriendo,
reseca cicatriz de mi estatura,
cuerpo mío sin mí
en el que fue mi mundo.
Santa deriva. Vicente Gallego. Ed. Visor.
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