Sin sentidos
Lo siento. Perdí la memoria. Se ausentó el olor que no fuera a somier oxidado. Perdí el gusto del sabor a salado de la piel. Olvidé cómo se toca los débiles hilos de la pasión. En aquella habitación desoí las costumbres de los amantes que forjecean con los labios y creo que al verte me quedé ciego. Por eso me prometí jamás volver.

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