
La tecla de las tildes
Hace ya muchos días la tecla de los acentos me ha dejado de funcionar. Cada vez que mandaba un correo o escribía un artículo me disculpaba por tanto agravio contra las reglas. El caso es que me fui acostumbrando a no poner tildes de modo que escribía más rápido incluso en mis sentencias podía apreciarse un dilogismo que enriquecía los textos.
Pero un día de buenas a primeras, como cuando dicen que los vinos cambian su sabor o lo pierden pasando Despeñaperros, viajé desde el Norte a Extremadura...y no sé si por la Meseta o ya en el hogar de mi infancia, la tecla de la tilde comenzó a funcionar con toda limpieza y parecían cometas limpias y brillantes colgadas en el cielo alto de las vocales aun antes de que mi dedo las pulsaras. Ahora ya soy un hombre tilde.
Pero un día de buenas a primeras, como cuando dicen que los vinos cambian su sabor o lo pierden pasando Despeñaperros, viajé desde el Norte a Extremadura...y no sé si por la Meseta o ya en el hogar de mi infancia, la tecla de la tilde comenzó a funcionar con toda limpieza y parecían cometas limpias y brillantes colgadas en el cielo alto de las vocales aun antes de que mi dedo las pulsaras. Ahora ya soy un hombre tilde.
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