
Carta del desasosiego
Amada Alba:
las “a” son los pechos que no viste crecer en mis dedos. Cada noche
el silencio del mundo, mis manos, se posaban en el blanco de tu cuerpo.
Tú llenabas de flores, amada, los labios lívidos
y un día quise abrir mis venas en el vidrio rasgado de tus ojos.
A veces te contaba en mis sueños
Amada Alba:
las “a” son los pechos que no viste crecer en mis dedos. Cada noche
el silencio del mundo, mis manos, se posaban en el blanco de tu cuerpo.
Tú llenabas de flores, amada, los labios lívidos
y un día quise abrir mis venas en el vidrio rasgado de tus ojos.
A veces te contaba en mis sueños
que me sentia atormentado en ese infierno dulce de tus “a”,
amada Alba.
Miraba la A y me arrastraba el dolor de tu figura desnuda contra el espejo.
y cada noche
escribia y peinaba tus “a “ en la caligrafia rubia de mis sábanas
escribia y peinaba tus “a “ en la caligrafia rubia de mis sábanas
para copiar cien mil veces
las “s” del desasosiego.
las “s” del desasosiego.
Javier Duarte
No hay comentarios:
Publicar un comentario