miércoles, 17 de febrero de 2010

Te escribo un poema




Anochecido


Tiene la tarde atardecer de violines lentos,

un largo velo de mujer que nunca se esfuma.

Pienso en la noche

en las espaldas muertas

en los claustros oscuros

en mi corazón

sin la blanca yegua de tu mano

galopando por el bosque oscuro de mi sexo.

Javier Duarte

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La eternidad se aburre o se calcina. Los deseos se asoman en el hueco y dejan flores por si acaso.

Anónimo dijo...

Mis dedos entrelazados entre tus dedos
mis piernas trenzándose con las tuyas
el tierno descansar de este encuentro
seduce la atmósfera dulce y callada
Se cuelan entre mis lágrimas silenciosas
gotas húmedas desde tu boca
hasta que de nuevo te toco, te poseo y te reconozco.