
El mal de montano. Enrique Vila-Matas
...Portugal parece de verdad, parece otro mundo. Cuando voy a Lisboa ando por las calles de esa ciudad como si hubiera estado siempre en ella...Cuando voy a Lisboa paso horas en Terreiro do Paco, a la orilla del río, imitando a Soares, mditando en vano: "Paso horas, a veces, en el Terreiro do Paco, a la orilla del Tajo, meditando en vano (...) El muelle, la tarde, el olor del mar, entran todos, y entran juntos, en la composición de mi angustia".
Angustia excesiv del espíritu por nada. Voy a Terreiro do Paco y después me encamino ritualmente al Café Martinho da Arcada, donde en otros días la aparición del tertuliano Pessoa era triste y sagrada, puntual y metódica. El poeta iba cada tarde, según costumbre inmemorial, de la lúgubre oficina a ese Café Martinho donde se desperazaba en silencios densos de observación y arremetidas ágiles de ironía, y de allí a casa, escurriéndose entre las sombras.
Cuando voy a Lisboa, voy al Martinho al caer la tarde-soy Soares a mi modo-y escucho lo que se dice en las tertulias de antaño y en las de ahora, porque el tiempo queda anulado, escucho lo que se habla en las tertulias, todas esas "metafísicas perdidas por los rincones de los cafés de todas las partes, las ideas casuales de tanto casual, las intuiciones de tanto don nadie."
Cuando voy a Lisboa y paseo por la Baixa, camino a la deriva como un niño melancólico por la rua da Prata, por la rua dos Douradores, por la rua dos Franqueiros, y siento que mañana también yo desapareceré y seré, como mi amigo Herminio, el que dejó de pasar por esas calles, un transeúnte menos en la cotidianidad callejera de esa ciduad en la que he estado siempre...
El mal de montano. Enrique Vila-Matas. Ed. Anagrama. Págs. 184-185
1 comentario:
Después de vivir en Paris uno queda incapacitado para vivir en cualquier sitio, incluido Paris.
(Paris no se acaba nunca E.Vila-Matas)
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