martes, 30 de marzo de 2010
Poesía
Refutación de la felicidad etérea
Desde que te conozco
ya no anhelo infinitos ni imagino el amor
como un limbo de aburridas auras
e incorpóreas presencias que aletean o flotan
en un imbécil estado de gracia.
Lego esa eternidad a los esquizofrénicos.
Porque quiero tu cuerpo envejeciendo
en el día y la tarde,
tu voz y tu mirada en las que asoman con vértigo
la niñez y las canas, la adolescencia cursi,
la madura mujer, la todavía insolente treintañera.
Amo tu celulitis. Y acostarme contigo es recorrer
con fascinante vértigo todas tus edades.
Como si me llavaran al circo o las barracas.
Es una fiesta. Quizá nos encontramos
para descubrir que es posible
hacer a la vez el amor y la risa.
O para rebatir un verso de Cernuda
y demostrarnos que no siempre es triste
el ruido que hacen dos cuerpos cuando se aman.
A tu lado en Islandia. Iñaki Ezkerra. Ed. Huerga Fierro. 2008
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1 comentario:
Precioso; un beso.
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