miércoles, 17 de marzo de 2010

Te escribo un poema

















Nada detiene

Nada detiene la luz de la tarde
al lento crepúsculo a lomos de los tejados,
al lánguido repiqueteo de una lejana campana,
al manso vientecillo arriba del alto olmo.

Ni las aves nocturnas aleteando bosque adentro,
ni el arroyo dejando su nombre bajo el puentecillo.


Nada detiene a la luna, redondo beso helado de septiembre,
cuando mi alma es un viejo violín de olvidados desvanes.
Nada detiene la luz de los espejos,ni la muerte siquiera.

Autor: Javier Duarte



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