miércoles, 26 de mayo de 2010

Microrrelatos (10)




Por si alguna vez...ocurre
A lo más que su memoria podía remontarse era que su hermanito tenía dos años y él cuatro. No sabe por qué o cómo lo sabía pero recordaba más las dos primaveras de él que sus cuatro inviernos.
Pasaron veinte años y su hermano creció bello con esa sonrisa dulce a la que las palabras se arriman como la abeja a la miel.
Toda nuestra juventud le vi rodeado de las chicas más guapas e increíbles a las que yo no nunca podría haber aspirado. ¡Tanto encanto tenía mi hermanito dos años menor que yo! Encanto en el gesto que lanzaba como un boomerang de brisa marina; encanto en la manera de conversar y repartir razones y atenciones a todas sin excepción.
Cuando no está en su estudio de pintura anda en una cantina con una o de viaje con otra o en una exposición en tal ciudad con la de más allá. Pienso que de alguna manera de todas ellas llega a enamorarse.

Yo jamás me enamoré. Sé lo de las mariposas en el estómago y lo de perseguir a alguna chica de esquina en esquina.

Sin embargo, no pierdo la esperanza. Sigo yendo a los recitales de poesía y solicitando una dedicatoria al autor. A menudo voy a conferencias para que, al final, el autor me firme uno de sus libros. Leo en los periódicos, en la agenda cultural, por si un poeta o novelista viene a la ciudad y esperar al maravilloso momento tras el coloquio.

No pierdo la esperanza aún. En las decenas de libros firmados que tengo apilados en las estanterías siempre hay un nombre de mujer distinto por si alguna vez...ocurre.


Autor: Javier Duarte

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta.
Pero, ¿no estaba aquí Gamoneda?