
16 de abril del 2010
En los jardines del naútico, te vi. Los lamas tibetanos en pleno ritual de purificación del aire. Te escogí. Melena limpia, catarata que caía sobre tu cazadora verde, como el más puro paisaje primigenio. Estabas absorta, eterna como una caverna. Cogí tus manos con mis ojos y miré a los tuyos verde miel tan cerca que creí que me mirabas sin verme. Luego, con el mar de fondo acodado en la balaustrada, cobarde como un animalillo, sentí hundirme en el fado de las olas,tristemente . Te busco.
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