
El lector. Bernhard Schlink
¿Por qué me pongo tan triste cuando pienso en aquellos días? ¿Será que añoro la felicidad pasada? Lo cierto es que en las siguientes semanas fui feliz. Me las pasé estudiando como un imbécil, hasta sacar el curso, mientras nos amábamos como si nada más importara en e mundo. ¿O será por lo que descubrí más tarde, por la sombra que ese descubrimiento tardío arroja sobre aquellos días del pasado?
¿Por qué? ¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve quebradizo al saber que ocultaba verdades amargas? ¿Por qué se oscurece el recuerdo de unos años felices de matrimonio cuando nos enteramos de que el otro tuvo un amante durante todo ese tiempo? ¿Acaso porque en semejante situación no se puede ser feliz? Y , sin embargo, ¡éramos felices! A veces un final doloroso hace que el recuerdo traicione la felicidad pasada. A lo mejor es la que la única felicidad verdadera es la que dura siempre. Porque sólo puede tener un final doloroso lo que ya era doloroso de por sí, aunque no fuéramos consciente de ello, aunque lo ignorásemos. Pero un dolor inconsciente e ignorado ¿es dolor?
Recuerdo aquellos días y me veo a mí mismo. Llevaba los elegantes trajes que me habían tocado en suerte a la muerte de un tío rico, junto con varios pares de zapatos de dos colores, negro y marrón, clarol y ante. Tenía los brazos y las piernas demasiados largos, no para los trajes, que mi madre se había encargado de arreglar, sino para coordinar mis propios movimientos. Mis gafas era de un modelo barato, de la seguridad social, y mi pelo una especie de escoba desgreñada, a pesar de mi dominarlo. En el colegio no era de los mejores ni de los peores; creo que muchos profesores no llegaron ni a advertir mi presencia, ni tampoco los compañeros que llevaban la voz cantante en la clase. No me gustaba mi aspecto, mi ropa ni mi forma de moverme, ni siquiera mis logros ni mis cualidades. Pero estaba rebosante de energía, de confianza en ser un día guapo e inteligente, superior y admirado, de ansiedad por enfrentarme a nuevas personas y situaciones.
¿Será eso lo que me entristece?...
Editorial Anagrama. Panorama de narrativas. Página 40-41
No hay comentarios:
Publicar un comentario