miércoles, 14 de julio de 2010
Te escribo un poema
Tiende las manos hacia mí, como ofrendas, limpias,
porque cuando las retires hacia tu cuerpo,
derramará en todo tu ser la luz de un paisaje de invierno,
y un ciervo libre se recobrará del espasmo de la muerte.
Me recluí en bosque montaraz para no ver el trasiego de las máquinas,
el claro del monte me dejó ver el fulgente universo de astros
pero me venció el miedo a la verdad, al silencio cósmico, a olvidar mi nombre.
Regresé , así, a los trasuntos humanos
para mirarme en esos ojos, asirme a tu cintura que me lleva a los cines y los parques.
Y ahora contemplo desde tus laderas de mujer que me acaricia la vida,
los trenes , las plazas atestadas y la mareas indolentes al tiempo.
Me gusta amarte e ir al trabajo con la promesa de tu cercanía
y de que tu presencia sea la prueba de que existo.
Te quiero desde las tostadas y el café de la mañana
hasta la palabra Fin de una película al final de la noche, ya rendidos de amor, mi amor.
Tiende las manos hacia mí, como ofrendas, limpias,
porque cuando las retires hacia tu cuerpo,
derramará en todo tu ser la luz de un paisaje de invierno,
y un ciervo libre se recobrará del espasmo de la muerte.
Amarte es la obra más sencilla que jamás nadie me enseñó.
Javier Duarte
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1 comentario:
Me gusta es como mermelada para los oidos en esta hora de cafés varios
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