martes, 3 de agosto de 2010

Casas y rincones que habito















Fiestas del pueblo en aquel territorio lejano de la adolescencia. Y de pronto, treinta años de un plumazo envejeció el balcón, las banderas y farolillos de las fiestas antiguas. Ahora el tiempo es un balcón deshabitado donde sólo se asoman las golondrinas en verano y la memoria en el frío invierno.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En efecto,acaba de asomarse una golondrina