Fiestas del pueblo en aquel territorio lejano de la adolescencia. Y de pronto, treinta años de un plumazo envejeció el balcón, las banderas y farolillos de las fiestas antiguas. Ahora el tiempo es un balcón deshabitado donde sólo se asoman las golondrinas en verano y la memoria en el frío invierno.

1 comentario:
En efecto,acaba de asomarse una golondrina
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