miércoles, 27 de octubre de 2010

Casas y rincones que habito















Suspiré, lloré, se me clavaron puñales desde los cuatro puntos cardinales, en el corazón. Allí te amé, allí me rompiste el alma pero me diste una pluma tintada de sangre. En esa casa, nos desamamos eternamente.

1 comentario:

Amelia dijo...

Ya me había encontrado en alguna otra ocasión con este apartado de "Casas y rincones..." y cada vez que entro leo nuevamente casi todas sus entradas; se han convertido en una hermosa, aunque solitaria, compañía de madrugada.
Un beso.