viernes, 8 de abril de 2011

Casas y rincones que habito (20)

















En aquellos tiempos tu sexo de siesta olía a pan recién hecho. Solíamos tocarnos, casi inermes,en la casa de tu tía (la otra, la "urbanita" que decías tú) tras la piscina, el almuerzo. Tras el almuerzo la siesta; bajo el calorcito de agosto, me apresuraba hacia la casita (siempre entrábamos por la ventana, recuérdalo)  vuelto húmedo y con olor a siglos antiguos y cosas museables entre vigas atelarañadas. Desde entonces, ciertos días, me llega aquel tiempo, aquel olor, aquella casa. Y para tenerte más cerca como pan con nueces.

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