lunes, 4 de abril de 2011

Te escribo un poema

















Nada detiene la luz de la tarde,
en el lento crepúsculo a lomos de los tejados, 
en el  lánguido repiqueteo de una lejana campana,
en el  manso vientecillo arriba del alto olmo;
 ni las aves nocturnas aleteando bosque adentro, 
ni el arroyo dejando su nombre bajo el puentecillo.

Nada detiene a la luna, redondo beso helado de septiembre, 
cuando mi alma es un viejo violín en olvidados desvanes.

Nada detiene la luz de los espejos,ni la muerte siquiera.


Javier Duarte

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