A Hans Holbein por su Cristo en el sepulcro.
Tuviste que nacer muerto. Era necesario mientras todos dormían, tu obra era necesaria, un dios te esperaba muerto.
Apretadísima la panera no terminas de morirte, no te mueve ni la seca mosca de tu ojo ¡Cómo vives Holbein divino la muerte! ¡Qué larga y fría y larga! Toda tu boca no sugiere el horror a la nada; no inspiras, no expiras, pero lo más muerto son tus dedos muertos. ¡No sabes cuánto te mueres!
Ahí donde no toca tu dedo
queda sepultado otro silencio.
Javier Duarte
“LA FORMIDABLE MUERTE ESTABA MUERTA’ “QUEVEDO


3 comentarios:
Luis-Ferdinand Céline, Viaje al final de la noche
Pués decía:
"cuando no se tiene imaginación, la muerte es poca cosa. Cuando se tiene, la muerte es demasiado>
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