martes, 3 de marzo de 2009

Las cosas que nos nombran (X)




El sofa

Un día nos levantamos del suelo y comenzamos a caminar sobre dos piernas y descubrimos las sillas de múltiples colores y formas y materiales; sofás, tresillos, banquetas, sillones y un montón de lugares insólitos donde sentarnos en ellos. Nos sentamos en la sala de espera del médico, en mitad de la sala de un museo, en una iglesia, en casa, en el cine, en un tronco, en la arena del mar, en un árbol, en una pared o un tejado, en un coche o en un tren, en la cama y también en las piernas de la amada o amante. Los utilizamos para hablar con otros, de otros, para jugar a las cartas, para escribir un libro, para callar, para pensar, para llorar, para olvidar, para crear. Yo no sé si la filosofía nació en la postura de sentado con los manos en escuadra y un par de dedos sobre la sién. Pero de lo que estoy seguro es que nos sirve para mirarnos hacia atrás y hacia adentro más o menos cómodos.