
¿Madre o hija?
Salí a comprar a la tienda toda vez que el frigorífico se había convertido en un indigente hambriento. En la tienda no supe qué comprar si carne o pescado, si ensalada o lentejas, así que me largué. En la terraza no supe decirle al camarero si café o vermouth así que le pedí una caña.
Mientras me traían el aperititvo te vi junto a la mesa más cercana al mar. Eras tremendamente jovial, movías los brazos igual que el mar calmo; y más tarde, cuando pagué al camarero, no supe decidirme si por la madre o la hija.