martes, 14 de abril de 2009

Poesía



LA VOZ SOLA

Luz y Barro

Hoy traigo en las pupilas
la dulce claridad de la mañana.
El sol que se adormece en los caminos
está mi alma.
¿No me veis fulgurar como una estrella?
¿No estoy hecha de luz como una llama?
Tengo el espíritu claro
y casta la mirada.
Hoy todo mi inquietud, mis pensamientos,
son rosas blancas,
y al corazón, pequeño, le han nacido
dos alas.
¿No estoy hecha de luz como una aurora?
¿No me veis limpia y pura como el agua?
Las nubes, las montañas y la luna
son mis hermanas...

No te acerques, pues, hombre. Tú estás hecho
de carne y de deseo. Me das lástima.
El aliento que sale de tu boca
abrasa.
Presiento el apetetito vil y torpe
que encubren tus palabras.
Me asquean tus caricias. Cuando besas,
me dejas en los labios una mancha.
En los ojos que jamás miran al cielo
no he visto nunca lágrimas.
Tus manos ardorosas e impacientes
son garras.
¡No me busques, pues, hombre, no me llames.
Amor no ha de juntar nuestras dos almas.
Camina a ras de tierra; pisen polvo.
tus plantas.
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... .... `
Hoy traigo en la pupilas
la dulce claridad de la mañana.
El sol que se adormece en los caminos
está en mi alma.

(De Caminos, 1929)

Del libro de Juan Manuel de Prada Las esquinas del aire. Al final del libro aparece una antología de poemas de Ana María Martínez Sagi, verdadera protagonista de esta "biografía detestivesca", maravillosa, obra prodigiosa; árduo trabajo creativo de este dios terrestre que se llama Juan Manuel de Prada.

1 comentario:

Amelia dijo...

Juan Manuel de Prada, coincidimos. Besos.