
Del libro de Juan Manuel de Prada Las esquinas del aire. Al final del libro aparece una antología de poemas de Ana María Martínez Sagi, verdadera protagonista de esta "biografía detestivesca", maravillosa, obra prodigiosa; árduo trabajo creativo de este dios terrestre que se llama Juan Manuel de Prada.
Íbamos de la mano
Íbamos de la mano
por el bosque aromadode espliegos y tomillos.
Íbamos de la mano:
era claro el camino.
Tarde de primavera.
Rosado el mar tranquilo.
Íbamos de la mano las bocas silenciosas
No se oía más ruído
que el mar y la brisa los últimos reflejos
del sol incendiaban las copas de los pinos.
Nuestras sombras unidas
pasaban con sigilo.
-El verde de tus ojos
era sereno y limpio-
No sé si tú sentías el calor de mis manos
la gracia milagrosa de aquel contacto íntimo.
Tu voz quebró el silencio: "¿En qué piensas, pequeña?"
-cruza una gaviota por el cielo encendido-
Yo te miré los ojos que ya amé en otro mundo
y algo breve y muy dulce te murmuré al oído.
Besaste tú mi mano.
Íbamos de la mano
Íbamos de la mano
por el bosque aromadode espliegos y tomillos.
Íbamos de la mano:
era claro el camino.
Tarde de primavera.
Rosado el mar tranquilo.
Íbamos de la mano las bocas silenciosas
No se oía más ruído
que el mar y la brisa los últimos reflejos
del sol incendiaban las copas de los pinos.
Nuestras sombras unidas
pasaban con sigilo.
-El verde de tus ojos
era sereno y limpio-
No sé si tú sentías el calor de mis manos
la gracia milagrosa de aquel contacto íntimo.
Tu voz quebró el silencio: "¿En qué piensas, pequeña?"
-cruza una gaviota por el cielo encendido-
Yo te miré los ojos que ya amé en otro mundo
y algo breve y muy dulce te murmuré al oído.
Besaste tú mi mano.
Luego la noche vino.
(Inédito. Suprimido de Inquietud, 1933, e incorporado a La voz sola, 1969)
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