Fuera de mí
En Fuera de mí (2004), domina más decididamente la entonación pletórica, el himno a la plenitud del ser. Abandonada por el poeta la pesquisa gnoseológica basada en la estricta observancia racionalista, ahora el conocimiento de lo primordial se define como «un saber de sinsaber», o como la «analfabeta ciencia de estar vivo». El pasmo contemplativo zarandea el orden verbal, que a menudo renuncia a interpretar una realidad para cuya manifestación bastan simples yuxtaposiciones nominales, con la economía de un refectorio cisterciense: «Unos cuantos limones, unos lirios, / una sardina enjuta sobre un plato, / un mendrugo de pan, / el vaso en que pernocta el agua núbil».
Carlos Marzal. Editorial Visor.
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