lunes, 18 de mayo de 2009

Te vi




Transfiguración

Cómodo, mi querido perro: estaba yo en la galería frente a un cuadro de la colección de Susan Dogherty. El cuadro era oscuro pero en su gama de colores nacía el pensamiento desnudo de una época en que aún no habia tomado consciencia de los conceptos con los que medimos la escala de una biografía: el amor, el desencanto ,la muerte, el paso del tiempo, la huída de los hijos hacia adelante. Me sumió en un estado de disconformidad conmigo mismo, de levedad instigadora, de cansancio supino tal que me pareció estar viviendo el último hálito de mi vida. Susan, se acercó a mi, por la espalda, y me exhaló con el susurro de una ola limpia y secreta de cala infranqueable: "te he estado esperando en mis sueños. Llévame a pasear al acantilado".

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