
San Google
Me levanté muy temprano como siempre. Después de mirar por la ventana, de abrir el grifo en el cuarto de baño, de desayunar dos cafés de cafetera italiana, de cambiar las sábanas, poner la lavadora; después de revolver libros y ordenar los cojines del sofa; después de todo eso, aún era muy temprano. Así que encendí el ordenador para consultar en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua una palabra ignota encontrada en el libro que estoy leyendo: "aponeurosis". Después miré algunas noticias en el periódico nacional y también local. Más tarde consulté viajes en agencias de aventura y la medida en altura del Pico Cholu-West en el Himalaya. Esto me llevó a curiosear sobre los pueblos nómadas de esa región. Luego, a la guía Michelín para ver los kilómetros del itinerario entre dos puntos con la intención remota de seducir a una desconocida. A continuación comprobé el estado del mar hoy y sus mareas. Cotejé en El Cero los alquileres y ventas de piso y ello me llevó a las ofertas de coches de segunda mano. Identiqué el nombre de un escritor del cual había oído hablar en una conferencia. Leí un poema y su obra publicada. ¿Y cómo no? consultar la programación de la tele por si me ofrecía un buen documental sobre otras culturas o sobre inventos de nuestra civilización. Me distrajo unos instantes la cartelera de cine con la esperanza de ver el estreno de la última ganadora en Cannes. Un buen rato estuve leyendo sobre la "Inteligencia emocional", sobre las "cuatro verdades bondadosas" y sobre "la Felicidad Bruta Nacional de Buthan" que no el PIB. También me paré a leer entre líneas sobre la "Breve Historia de la Locura". Un pájaro que se posó en mi ventana me llevó a youtube a escuchar distintos cantos de pájaros y algunas canciones de artistas y otros cantautores. A esta hora ya el estómago me reclamaba su botín, pero antes de ir a ponerme el mandil aún tuve tiempo de ver algunas recetas de cómo preparar unas sopas de marisco.
No sé si esta tarde iré a pasear un rato junto al mar o a comprar unas zapatillas de casa que las antiguas ya sólo dejan pelusillas por el suelo. Tal vez me quede y de nuevo navegue por este mar en el que siempre hay mar gruesa.
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