Refriega invernal
Son los días de los últimos blancos nivales
que colocaremos como figurilla de mercadillo
como trofeo de invernía
como rastro desolado
entre los despojos y añicos besos
en los labios arcanos
desmantelados ya los cobijos, la luz , la nostalgia.
Las aguanieves secan las aguas de los charcos
y las golondrinas se alborotan en sus barros
el abrigo de ella cuelga cadáver en el ropero
delatando al suicida enamorado en su gruta de madera
y en su eco se escucha el tiempo de los domingos baldíos
apenas cuento las campanadas, los segundos, los días febriles del estío
sus extertores , su fragor, mujer preñada lagrimando
tal vez lleguen los cielos de septiembre
que presagien que los ocres primero
y las noches lúgubres de noviembre después
un arrojo de máscaras y escombros
para ser más altos que las montañas
y tal vez más menos vanidosos.
Javier Duarte
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