
Mensaje no enviado, ni escrito
Cogí mi cafetera diminuta de una ración del café recién hecho. El dedo gordo se adhirió al metal ardiendo. Ahora solo pienso a quién puedo enviar este sms cuando cure. Y también pienso a quién invitar al café.
Cogí mi cafetera diminuta de una ración del café recién hecho. El dedo gordo se adhirió al metal ardiendo. Ahora solo pienso a quién puedo enviar este sms cuando cure. Y también pienso a quién invitar al café.
1 comentario:
Casi dos años después, si quieres me invitas a un café desteñido(con agua y leche) y hablamos de cimas y simas, de nieves y hielos, de soles y lunas, ¡ah!, tengo tiritas y Betadine.
Publicar un comentario