domingo, 6 de diciembre de 2009

FUENCISLA BALMASEDA (XXI)



Borges y el mar

"Al principio todo escritor es barroco, vanidosamente barroco, y al cabo de los años puede lograr, si son favorables los astros, no la sencillez, que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad." Releí y aprendí de memoria esta mañana frente al tazón del desayuno. Frente al mar de finales de septiembre, cuando los veraneantes han vuelto a sus nidos cotidianos, deduzco que Borges tuvo que escribirla un día como el de hoy, quizás en este mismo instante, al lado del mar, solitario con su ceguera galopante, confuso en su certidumbre de brisa salada y olor a alga, de que al final el mar siempre nos engulle en su sencillez, en su complejidad.
Aquí, cerca de la orilla, tomo apuntes y miro las cosas que me sirven para poner orden en mis escritos. Del mar, unos traen peces, conchas, piedras; otros, la piel dorada o los pulmones encharchados de vida. Yo vengo a recoger palabras, historias.
Hoy las niñas se quedaron con Lucilla. Me viene bien un poco de soledad. Ellas sí que son la sencillez de la vida y del amor y la rara complejidad de la ausencia.

No hay comentarios: