Fernando Garrido. "Yo viví en la cumbre de la Aconcagua".
Protagonizó una de las más grandes gestas que se recuerdan. Fernando batió el récord de permanencia en altura ‘viviendo’ durante 62 días seguidos (66 en total) en la cumbre del Aconcagua. El montañero ascendió, plantó una tienda de campaña en la cumbre de la montaña y aguantó allí, en solitario, más de dos meses. No bajó más que unos metros, a través de la temida Canaleta, para recoger víveres en un depósito que había dejado establecido al pie del tramo final de la ascensión.
Subió a primeros de diciembre de 1985. A los cuatro días de estar en la cumbre, se tuvo que bajar. No lo soportaba. Tenía mal de altura: vómitos, alucinaciones, insomnio… Todos los síntomas se concentraban en Fernando Garrido. Tras un breve descanso en el campo base de Plaza Mulas, a mitad de enero, ya en el 86, volvió a subir con la intención de quedarse. Y se quedó. Se quedó durante otros 62 eternos días, soportando temperaturas cercanas a los setenta grados bajo cero y vientos de casi doscientos kilómetros a la hora.
La mayoría del tiempo permaneció tumbado, en la tienda, salvo cuando tenía que hacer tareas de mantenimiento: limpiar, reforzar la tienda con piedras, cargar las baterías, bajar al depósito a por comida. Su cuerpo sufrió un gran deterioro. Perdió el pelo y las uñas de los pies, 15 kilos de peso, congelaciones y necrosis en la nariz y en varios dedos. Su mente pasó por sucesivos estados. Tal vez, lo más aterrador fueran las alucinaciones. Siempre tenía la impresión de que había alguien allí. Se levantaba con la sensación de que alguien había pasado la noche sentado al lado de la tienda.
En su soledad, Fernando hizo de todo. Desde leer y oír música, hasta sufrir miedo cuando los rayos reventaban las piedras de las cumbres.

1 comentario:
Llegarás al Aconcagua, pero sólo para hacer cumbres y sin accidente aéreo.
Besos.
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