sábado, 5 de junio de 2010

La columna de Eutimio Mercader (26)




Esos otros gatos malditos


Soy un hombre tremendamente tímido. Es por eso que soy una persona esquiva, que huye de las masificaciones y concentraciones de chismorreos y bulos. Me alejo del centro de las noticias que la gente cree que está en la televisión, periódicos, radios, internet o incluso en el tira y afloja de los arrebatos entre políticos de uno u otro color. Sólo el distanciamiento me da un resultado eficiente de la realidad y siempre me vino bien no hablar por hablar sino más bien escuchar. Todos los periodistas o intelectuales que primero observan, callan y luego alargan la pluma tras un tiempo de juicio y reflexión son verdaderos profesionales de la humanidad y de la realidad. En este grupo es en el que me incluyo...y después de un tiempo apartado de esta columna periodística, he de decir que los políticos mienten; que los banqueros y brokers sólo creen en el dios dinero apilando inmensas fortunas; que a toda esa camarilla inmunda que especula, roba, prevarica, blanquea, promete, vocifera en los foros parlamentarios o políticos, les importa un rábano el ciudadano honrado que se sienta por la noche en la cama de su hijo pequeño mirándole un poco cansado y con amor; y mirando un mucho impotente, atemorizado, decepcionado, rabioso de que exista el hombre de chaqueta y corbata que se sienta en el trono de la prepotencia, la opulencia y el descarado desaire hacia los peones de la sociedad: el ciudadano.

Soy un hombre tranquilo pero acuso a los políticos y a los financieros que olvidan a los más míseros y desprecian la caridad y holgazanean como gatos de angora en un callejón con vistas hermosas dándose opulentos festines.

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