Poesía
Mi rostro hierve en las manos del escultor ciego.
En la pureza de los patios inmóviles él piensa dulcemente en
los suicidas; está creando la vejez:
ayer y hoy son ya el mismo día en mi corazón.
Libro del frío. Antonio Gamoneda. Ed. Siruela. Pag. 127. 1992
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