jueves, 16 de septiembre de 2010

Poesía
















Mi rostro hierve en las manos del escultor ciego.

En la pureza de los patios inmóviles él piensa dulcemente en
los suicidas; está creando la vejez:

ayer y hoy son ya el mismo día en mi corazón.

Libro del frío. Antonio Gamoneda. Ed. Siruela. Pag. 127. 1992

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