
Paseo monte arriba
Unas horas de tranquila subida por un camino que solo podía existir por la incólume decisión de alguien de morar en las alturas y sentir el lenguaje infértil de las nieves y el viento. Una casa de madera de ensueño y en una hamaca una mujer abandonada de los comercios y el trajín urbano.
Luego, descendí como si en mis brazos llevara rescatada a aquella mujer ¿o tal vez para que ella me rescatara?
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